SaltimBrinco

Saltimbrinco es un juego, donde cada palabra tiene su intención.
Saltimbrinco es un juglar, es una canción.
Saltimbrinco tiene su raiz en Brasil, jugando descalzo.
Saltimbrinco es una luz, es un fueguito.
Saltimbrinco es lo que me de la gana, que para eso lo escribo yo.
Saltimbrinco no salta... vuela.
Saltimbrinco es un bombo y un platillo, música para los dedos de tus pies.
Saltimbrinco es una letanía, una bienaventuranza, una oración laica.
Saltimbrinco entra por tus sentidos y se aloja en algún rincón de tu sombra.
Saltimbrinco es un reproche. Es una rabieta.
Saltimbrinco roba trocitos de cristal del cielo para dejarlos en tu puerta.
Saltimbrinco es mi literatura en las raices de tu boca.
Saltimbrinco es armonía. Es la melodía de mi alma.


Saltimbrinco te da la bienvenida a su casa... ten cuidado con el perro que puede morder.



martes, 13 de mayo de 2014

EL ALBERGUE MJUNICIPAL o como llamarnos tontos a los jóvenes de Ciudad Rodrigo




CARTA ABIERTA

EL ALBERGUE MUNICIPAL, O CÓMO LLAMAR TONTOS A LOS JÓVENES DE CIUDAD RODRIGO.

Últimamente parece que el tema del Albergue de Ciudad Rodrigo está de moda; bien porque hace casi cuatro años  terminaron las obras y decidió el ayuntamiento sacarlo a licitación; bien por la dudosa gestión que hizo la empresa que lo tuvo durante los últimos años; bien porque ha salido a concurso varias veces y nadie lo ha querido; bien porque ha vuelto a salir con condiciones diferentes; bien por la mala reputación que parece que le precede...
Hay mucha gente que me ha preguntado qué pienso yo del asunto, qué piensa la gente que ha estado detrás del proyecto y se ha interesado por la instalación y el servicio, y he decidido escribir estas líneas, intentando no dejarme llevar por la emoción o por la mala leche de saber que, a todas luces, lo que pasa en La Concha no es más que un atropello a la juventud de nuestra localidad… una forma sutil de llamarnos TONTOS a la cara.

Me explico, y discúlpenme si hago un poco de memoria para ponernos en contexto:
El albergue juvenil es un proyecto que el ayuntamiento de Ciudad Rodrigo inició hace ya mucho tiempo. Era una apuesta doble: por un lado, rehabilitar un edificio con muchísimo potencial y poner en valor la pesquera y el entorno natural de nuestra ciudad; por otro lado, ampliar el catálogo de servicios a la juventud mirobrigense.
Estoy hablando de hace más de 15 años. Más de quince años recibiendo subvenciones para un albergue JUVENIL. Más de quince años de escuelas taller que iban poniendo su granito de arena para que el proyecto se hiciese realidad. Más de quince años con algunos vecinos interesados por el desarrollo del proyecto.
Por unas cosas o por otras, el albergue pasó por diferentes concejales y concejalías (juventud, servicios sociales, turismo…), hasta que allá por el mes de julio de 2010 el ayuntamiento anunció a bombo y platillo que el Albergue Juvenil La Concha abriría sus puertas.
En la primera licitación (agosto 2010), no se presentó ninguna empresa, con lo cual, el ayuntamiento tuvo que bajar el canon inicial establecido en 14.000€.
En la segunda licitación (noviembre 2010) la única empresa que se presentó se llevó el gato al agua, pero el gato resultó ser salvaje, y a la vista de todos están los estropicios y atropellos que se hicieron allí abajo (cursos de formación en los que las prácticas se daban antes que la teoría, en los que los monitores inexpertos y sin titulación cubrían puestos de trabajo sin recibir remuneración; actividades propias del gremio de hostelería, en vez de atender de forma integral a la juventud; alojamientos en los que no han quedado registradas cifras o estadísticas de uso; actividades cobradas que nunca se llegaron a desarrollar; cientos de comentarios negativos en prensa y redes sociales que dinamitan la reputación tanto del pueblo como de la instalación; y miles de euros de deuda que, al fin y al cabo, nos van a salir del bolsillo al resto de ciudadanos).
Tras esa catástrofe, volvemos a la carga, vuelve a salir a licitación (en este pasado mes de febrero) a la que no se vuelve a presentar nadie (a pesar del novedoso canon de 3000€ y de un informe económico demasiado optimista).
Ahora vuelve a salir de nuevo a la palestra, con la noticia de que “El Albergue pasa de ser ‘Juvenil’ a ‘Turístico’”… y a muchas personas les parece que es un buen cambio si con ello se consigue que el proyecto eche a rodar. Y mucha gente que me pregunta qué pienso yo, qué piensa la gente que ha estado interesada por el albergue durante todos estos años.
¿Quieres saber de verdad lo que implica? ¿Quieres saber lo que pienso?

Pues yo pienso que es un auténtico atropello. Una desgracia. Una vergüenza. Una manera sutil de llamarnos TONTOS y hacernos entrar por el aro en el juego de que los jóvenes no pintan nada en este pueblo.
El albergue no era un edificio más, era el símbolo de que la juventud aún importaba un poquito a los políticos y a los vecinos, era el único proyecto esperanzador y las ilusiones de muchas personas de creer que los jóvenes aún podían quedarse en este pueblo.
Técnicamente, el que hagan desaparecer el apellido “juvenil” del proyecto, implica quedar fuera del Registro de Instalaciones Juveniles de Castilla y León, de la Red Española de Albergues Juveniles, y de las redes de Hostelling internacional que promocionan la instalación y el servicio más allá de nuestras fronteras, entre los jóvenes de todo el mundo. Implica que nuestra juventud continúe, una vez más, fuera del mapa. Implica que el único servicio medianamente decente con el que podíamos contar, se venda a cualquier empresario de hostelería que lo convierta en un pub de temporada para hacerles la competencia al resto de establecimientos de su sector. Implica que nos vayamos quedando, poquito a poco, sin futuro, aún más si cabe.
Nos dicen que un proyecto debe de generar ingresos para el ayuntamiento y no gastos, pero ¿desde cuándo un proyecto social tiene que ser rentable solamente desde el punto de vista económico? ¿Han pensado en la rentabilidad social que tendría si fuese bien gestionado? ¿Acaso un hogar de mayores es rentable económicamente? ¿Acaso un pabellón polideportivo es rentable económicamente? ¿Acaso un banco de un parque es rentable económicamente?
Un albergue turístico primaría la rentabilidad comercial frente al servicio y se olvidaría del objetivo por el que fue creado. Un negocio que busque rentabilidad económica no va a centrar su atención en los jóvenes, cuando ahora muchos de ellos están sin un duro. Una actividad empresarial hipotecará el servicio a la ciudadanía frente a los balances a fin de mes.
Y lo que es peor, quitando el apellido “Juvenil” del Albergue nos están echando la culpa de que su esfuerzo construyendo el albergue no lo aprovechamos nosotros, los jóvenes, y nos están echando en cara que somos unos cobardes, por no querer embarcaros en un negocio suicida, cuando a todas luces debería ser un servicio gestionado de forma pública.

¿Y realmente tienen la culpa los jóvenes de que no se hayan querido hacer las cosas bien desde el primer momento? ¿Tienen que pagar nuestros jóvenes el precio de una mala gestión municipal que ha dejado una deuda y una mala reputación brutal? ¿Saben esos jóvenes que se les está castigando?
Soy consciente de que la imagen que tenemos de nuestros jóvenes no es buena; nos limitamos a creer que lo único que hacen nuestros chavales es emborracharse, correr con los coches y tomar el sol en la pesquera. Pero en Ciudad Rodrigo también hay jóvenes que hacen cosas interesantes, del tipo Farinatoman, el Farinato de Hierro, la Media Maratón Mirobrigense, el colectivo del Farinato Sound, la Asociación del carnavaldeltoro.es y su campanazo… gracias a los jóvenes tenemos un Festival de cine propio, una feria de teatro, un festival de música cada verano… Y podríamos hacer muchas cosas más, porque potencial nos sobra, pero entiendo que es cansado nadar contracorriente, ya que desde el ayuntamiento nos olvidan y ni siquiera responden a peticiones tan descabelladas (permítaseme la ironía) como la de crear un plan de juventud o ampliar la horas de apertura de la biblioteca para poder estudiar para los exámenes de la universidad o la selectividad. ¿Qué pasa, que los jóvenes no pagan sus impuestos y no merecen nada a cambio? ¿Es tan descabellado pedir un poquito de apoyo y atención?
Nuestros gobernantes deben pensar que atender y apoyar a éste sector de población es una tarea de otros que para eso ya están instituciones como la Junta, Cáritas, los scouts, la feria de teatro, la pastoral... y no se dan cuenta de juventud es sinónimo de futuro (si sabemos cuidarlo) y el futuro NO es algo que podamos comprar en cualquier mercadillo, con lo que deberían prestarle una atención directa y prioritaria.

Me preguntan ¿Qué es mejor, un albergue juvenil o albergue turístico? Y yo respondo que lo que necesitamos que se nos haga caso, que alguien vele por nosotros y por nuestros intereses. Es nuestro derecho.
Pero en una cosa casi tienen razón, no es que seamos tontos, sino que estamos haciendo el tonto. Es una pena, pero hacemos el tonto resignándonos a vivir en una ciudad vieja y en la que cada vez más, los recursos son destinados a cubrir la necesidad de la gente mayor. Estamos comenzando a vivir en un enorme geriátrico y parece que nos hemos resignado a ser una ciudad sin jóvenes.
Hacemos el tonto porque no defendemos lo nuestro y nos callamos, agachamos las orejas, y nos dejamos convencer por su acoso y derribo, llegando a pensar que sí, que están haciendo lo mejor para nosotros.
Hacemos el tonto cuando nos repetimos una y otra vez, como si de un mantra se tratase, que “en Ciudad Rodrigo no hay nada” hasta creérnoslo, en vez de hacer algo por remediarlo. Cuando no es cierto, y cuando lo que hay o no hay depende de nosotros.

¿Juvenil o turístico? Yo lo tengo claro, no sé si a ti te he ayudado algo, pero si has llegado leyendo hasta aquí y no estás de acuerdo con lo que he escrito, te invito a que nos sentemos en una terraza con una taza de café (yo pago) y lo discutimos si tú quieres… pero que quede bien claro que no somos tontos, sino que nos hacen pasar por tontos, y que no fue porque no lo quisiésemos, sino porque ellos no nos lo dieron.

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